Localiza el salto en el razonamiento

Decir que invertir en autobuses es bueno para la gente expresa una preferencia, pero deja el beneficio sin definir. Añadir un intensificador o un sinónimo formal no explica lo que falta. Pregúntate qué cambio concreto quieres defender.

Elige un beneficio y explica su causa

En nuestro ejemplo, el beneficio es un trayecto al trabajo más fiable. La mayor frecuencia del servicio reduce las esperas; por eso el autobús puede ser una alternativa al coche. Lee cómo se unen esas ideas en inglés:

More frequent buses can make commuting more reliable. When passengers can reach work without long waits, public transport becomes a practical alternative to driving.

Comprueba que la razón sea tuya

La revisión añade una línea de razonamiento. ¿Estás de acuerdo con ella? ¿Responde a la pregunta? También podrías hablar de accesibilidad o congestión, pero tendrías que explicar cada relación. No inventes estudios ni estadísticas para que la frase parezca convincente.

Tres preguntas para releer

¿Qué mejora, empeora o cambia exactamente? ¿Qué provoca ese cambio? ¿Cómo apoya mi respuesta a la pregunta? Son preguntas de comprobación, no una plantilla obligatoria. Un argumento puede necesitar un ejemplo o un matiz; no añadas frases solo para cumplir una fórmula.

Prueba con otra idea

Escribe dos frases sobre por qué una ciudad podría invertir en carriles bici. Identifica un beneficio y explica cómo se produce. Elimina expresiones que servirían para casi cualquier tema, como “bueno para la sociedad”.

Revisa el resultado

Subraya el beneficio y rodea la explicación. Si no se conectan, corrige el razonamiento antes de cambiar el vocabulario. Pide a otra persona que te diga qué ha entendido.

Ver el texto inicial y la revisión →